México y sus ferias
Personal Julio 26th, 2005
La semana pasada se terminaron mis vacaciones… ¿Dije vacaciones? Estoy medio gueysito, por que no tuve, entre cursos, asesorías, etc, etc… se fueron sin sentirlas.
He estado un poco cansado, cierto, con poco mas de un cuarto de siglo sobre mi espalda, ya nada es como a los 17
El día 25 de julio, osea ayer, es la fiesta del pueblo de mis suegros, motivo por el cual dije: ya es hora, date de una escapadita, y así lo hice!!!
Llegue a puebla cerca de las 2 de la tarde, llegué a casa de mis suegros y nadie abrió, por un momento pensé que tal vez no les agradaba mi presencia y habían cerrado las puertas cuando escucharon que llegaba..
pero noooooooo!!! Se habían ido a misa. Por lo que volví al vokyemovil y me dirigí al centro del pueblo. Error garrafal, las calles llenas de coches y no había ni por donde estacionarse, al fin, termine casi por regresar a la casa y dejar el coche por ahí. Terminaba de estacionarme, cuando la caravana que acompañaba a los dos santos a hacer el recorrido por el pueblo, pasó por esa calle. No vi a nadie conocido por lo que me regrese caminando a la iglesia y sí, ahí estaban, con el suegro un tanto enojado, por que no habían llegado a tiempo a misa. Pero cuando vio a su yerno querido ( osea a mi
), se disiparon sus corajes
Regresamos a su casa, donde desde el día anterior habían preparado el molito con arroz y pollo para la tarde de ayer. Este año no hubo barbacoa, pero valió la pena, el molito estuvo muy rico.
Comimos, con algunos amigos de la familia, entre molito, arrozito y chelitas se fue parte de la tarde.
Después de comer me fui a dormir un ratito, pero casi enseguida mi niño fue a despertarme: “llévame a la feria”, y como todo buen padre, me desperté con harto “entusiasmo”, me vestí y nos fuimos a la feria.
Asuuuu, ya tenía mucho tiempo que no disfrutaba andar dentro de una feria de pueblo, el aroma a pan recién horneado, los elotes, esquites, papas a la francesa… los juegos, la música, la gente que viene y va, niños corriendo… en fin: un mundo de colores, olores y sabores indescriptibles.
Recorrimos varios juegos y al fin llegamos a uno que pone a prueba una de mis mayores pesadillas: la altura. Mi niño me pido subirse a ese juego bonito que se eleva hasta las alturas: la rueda de la fortuna. Y bueno, no me le podía rajar a mi niño así que, me amarre los pantalones y aunque no se rezar, hice como diez rosarios previos a subirme y adelante. Empezamos a subir y justo hasta arriba la rueda se detuvo, para que mas gente se subiera. Y ahí mi niño me pregunto: “ que pasa si nos quedáramos aquí arriba “, le dije, “nada, buscaríamos la forma de bajar, tu no te preocupes”, cuando en realidad el mas preocupado era yo
. Empezamos el descenso y encontrarme en la primera vuelta con el primer vacio me hizo escapar el primer grito… Asuuuu, ese vacío que se genera en una caída libre es tremenda, pero rica al fin. En las primeras vueltas, cuando se iniciaba el descenso no dejaba de gritar mientras mi niño solo se moría de la risa, fue entonces cuando me di cuenta que estaba presionando con demasiada fuerza su mano izquierda, y lo solté. Le preguntaba: “te gusta?” y me decía riendo: “si!!!”. El panorama? De lo mejor!!! El pueblo se encuentra ubicado justo enfrente del iztaccihuatl y el popocatepetl, rodeado de algunos cerros, que en ese momento empezaban a perderse por las primeras nubes de la tarde.
Después de bajar de la rueda de la fortuna, decidimos ir a probar las delicias culinarias
, cada quien pidió lo que se le antojaba, mi niño unas fresas con crema, al igual que mi suegro, mi cuñada unos hot cakes, mi cuñado.. a chin… que pidió mi cuñado? Ya ni recuerdo!!
mi suegra un chileatole, mi señora unas papas a la francesa y yo un elote con mayonesa, queso y chilito
Después todos nos fuimos a comer tacos ( y eso que ya habíamos comido mole con arroz y pollito ).
Después de llenar la pancita, nos regresemos a la casa de mis suegros por que una gran nube negra amenazaba con caer. Ya en casa, nos echamos otras chelitas mientras charlábamos. Estábamos en eso cuando llegó otro yerno de mi suegro, que estuvo un momento con nosotros y al final se llevo a todos nuevamente a la feria.
Mi suegro decidió quedarse a ver la tele y yo a leer un rato. Me encuentro leyendo a Gabriel García Márquez, El Amor en los Tiempos del Cólera.
Ya cerca de las 11 de la noche, todos nos fuimos a dormir, excepto mi cuñada que se fue al baile.
Hoy a las 11 de la mañana iniciamos el viaje de regreso a Texcoco, y a seguir chambeando, como negro, para vivir como negro… si negro, aunque los gringos se enojen
Anécdota. Cuando nos fuimos a la feria, mi cuñada se fue con mis suegros en su bochito, y yo me lleve a mi familia y cuñado en el vokyemovil. No había donde estacionarse y a mi señora se le ocurrió abrir la bocota, y decirme: “grítale a Alicia que se estacione enfrente de la tienda de la burra”, y yo de menso, saque la cabeza y le grite justo el mismo mensaje. Enseguida pasó una señora a mi lado y fue a decirle algo a mi cuñada… si… adivinaron, esa señora era dueña de la tienda… apodada la burra
que me miraba con ganas de darme unas patadas
Moraleja: “nunca abras el ocicote en lugar que no conoces”.
Por los siglos de los siglos… AMEN!
VoKyE
Julio 26th, 2005 at 11:09 pm
En algun momento de nuestra vida sale ese niño interior que todos tenemos y creo que este dia permitiste que el tuyo saliera y lo disfrutaste junto a tu mayor tesoro, ese niño hermoso que tienes por hijo.
Dios bendiga tu familia, un beso :*
Julio 27th, 2005 at 4:08 pm
Hahahhahaa, tubo chido el dia, y ahora resulta que el Vokyecito no le tiene miedo a las alturas y tu si, hahaha…
Saldudos..!!!
Noviembre 12th, 2008 at 6:31 pm
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