
LA SELVA AMAZÓNICA; EL ÚLTIMO PULMÓN DEL MUNDO
La selva amazónica, la más grande del mundo, está extendida por 9 países: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Surinam, Guyana Francesa, Perú y Venezuela, con más de 8 millones de km2. Alberga el 30% del total de la diversidad biológica en el planeta, siendo la reserva ecológica más rica del mundo, con varios millones de especies de insectos, plantas, aves, mamíferos y otras formas de vida, muchas de las cuales todavía no han sido catalogadas por la ciencia. En un kilómetro cuadrado existe en promedio unas 90.000 toneladas de biomasa vegetal.
Este complejo y frágil ecosistema regula el clima de todo el mundo y es el principal productor de oxígeno; el aire que respira la humanidad se purifica principalmente en la Amazonía. Cuenta con la red fluvial más grande del planeta, el Río Amazonas, que drena sus aguas en una área de aproximadamente 7 millones de km².
40% DEL AMAZONAS PODRÍA DESAPARECER ANTES DEL 2050
Desde la Cumbre de la Tierra en Río en 1992, la amazonía brasileña ha perdido más de 230,000 kilómetros cuadrados por actividades humanas, un área semejante a la mitad de la superficie de España. Esta riqueza está amenazada por actividades como la explotación maderera, los incendios y la modificación del suelo para uso de la ganadería y la agricultura, principalmente el cultivo de soya.

Actualmente Brasil es uno de los principales productores de granos y líder mundial en la exportación de carne. Actividades que le han ganado terreno a la selva. Casi la mitad de la deforestación tuvo lugar en el estado de Mato Grosso, gobernado por el mayor productor particular de soya del mundo, Blairo Maggi. De los 12,576 km2 de bosque perdidos en este estado, 4,176 km2 fueron autorizados por el gobierno, para expandir la producción de soya, un cultivo que además es 100% transgénico.
LULA APRUEBA UNA POLÉMICA LEY QUE PRIVATIZA LA SELVA AMAZÓNICA
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aprobó una ley que ofrece gran parte de la amazonia brasileña a compañías madereras. El área a ser deforestada tiene más o menos 4 veces la superficie de Portugal y se proponen destinarla principalmente a la agricultura y al pastoreo de ganado.

De acuerdo a la ley firmada por el presidente, el gobierno licitará contrato a 40 años permitiendo al mejor ofertante cortar árboles bajo un “plan de desarrollo sustentable”. En teoría, esta ley “reordenará” las actividades humanas en el ecosistema amazónico, para que su explotación sea “legal”, para lograr esto, se creó también el Servicio Forestal Brasileño, que tiene la facultad de identificar los bloques (especies de yacimientos) de selva que podrán ser explotados en los próximos diez años.
Aunque muchos están con Lula da Silva, otros consideran esta ley como una entrega de la selva al capital privado, sobre todo extranjero. Sus críticos aseguran que el Estado no tendrá la capacidad para controlar tal actividad y que por el contrario, esto incentivará la sobreexplotación y corrupción.
La realidad es que hay más incertidumbre que certeza sobre los efectos que la legislación tendrá sobre 5 millones de kilómetros cuadrados de selva.
Aunque el gobierno conservará la titularidad de las tierras, el patrimonio ecológico queda en segundo plano, ya que es muy difícil recuperar un ecosistema tan frágil como este después de tal intervención.
CONSECUENCIAS
De continuar así se calcula que el tamaño de la selva amazónica brasileña se reducirá en un 40% antes del año 2050.
Su deforestación provocará un severo desequilibrio ecológico que comenzará a convertir lo que hoy es imponentemente verde en llanos desérticos, aumentará el calentamiento global de la Tierra, habrá más sequías, se incrementará en miles de millones de toneladas el dióxido de carbono que hará técnicamente tóxica la atmósfera terrestre, además, llevará a la extinción millones de especies en flora y fauna, y con estos, su posibilidad de estudio para el desarrollo de la ciencia médica.
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